Dos proyectos, una misma forma de trabajar: Autocar y Caja Rural de Navarra
Sectores distintos, exigencias distintas, resultado idéntico: instalación completa, equipo propio, documentación entregada y la obra lista para funcionar.
En BatVol llevamos más de cuarenta años haciendo instalaciones eléctricas. Algunas son pequeñas, otras son grandes. Algunas son en naves industriales, otras en oficinas de primera línea. Pero hay algo que no cambia de un proyecto a otro: la forma de trabajar.
En los últimos meses hemos cerrado dos proyectos que, por contexto y por escala, no podrían ser más diferentes entre sí. Uno es una nave industrial de 7.200 m² diseñada para operar con robótica e inteligencia artificial. El otro es la reforma de las oficinas centrales de una de las entidades financieras más importantes de Navarra. Proyectos distintos, clientes distintos, retos distintos. Y en los dos, el mismo nivel de exigencia.
Autocar / Grupo Reybesa: una planta para la automatización industrial
Cuando el Grupo Reybesa tomó la decisión de construir la nueva sede de Autocar en el Polígono Industrial Arazuri-Orkoien, tenía claro que no era una nave cualquiera. La inversión fue de 6,5 millones de euros. La superficie, 7.200 metros cuadrados. Y el objetivo era crear una instalación preparada para trabajar con robótica móvil, inteligencia artificial y vehículos de guiado automático —los llamados AGV— que operan de forma autónoma dentro de la planta.
Para ese tipo de entorno, la instalación eléctrica no puede ir por detrás. Tiene que estar pensada desde el principio para soportar lo que va a funcionar dentro.
BatVol asumió el contrato de suministro y ejecución completa de toda la instalación eléctrica de la nave. El proyecto fue desarrollado por el ingeniero Iosu Alzórriz Pérez, que diseñó la infraestructura específicamente para un entorno de alta tecnología: altas demandas de potencia, continuidad de servicio, resistencia al fuego y condiciones de habitabilidad propias de un espacio industrial de primer nivel.
En obra, el equipo de BatVol estuvo coordinado en todo momento con la contrata principal, OBENASA, y contó con presencia técnica propia permanente: jefe de obra, encargado y técnico de seguridad y recurso preventivo. No es un detalle menor. En obras de esta envergadura, tener equipo propio sobre el terreno marca la diferencia en coordinación, en tiempos y en calidad de ejecución.
Todos los materiales instalados cuentan con marcado CE, garantizando el cumplimiento de la normativa europea de seguridad. Y al cierre de la obra, BatVol entregó la documentación técnica completa: fichas técnicas y certificados de cada material empleado, más la revisión y limpieza técnica de los colectores pluviales y fecales para dejar la instalación libre de residuos de obra. Una entrega limpia, ordenada y trazable.
Hay un dato que no es técnico pero que merece mencionarse: Autocar y BatVol nacieron en el mismo año. Ambas empresas empezaron en 1982. Las dos han crecido hasta convertirse en referencias en sus respectivos sectores dentro de Navarra. Que una empresa que empezó entonces con dos empleados confíe en otra que empezó entonces con dos empleados para electrificar su instalación más ambiciosa hasta la fecha es, como mínimo, una coincidencia que dice algo de las dos.
Caja Rural de Navarra: electrificar significa también dotar de inteligencia
La primera fase de la reforma de las oficinas centrales de Caja Rural de Navarra en la Plaza de los Fueros de Pamplona era un proyecto de otro tipo. No una nave nueva, sino un espacio de trabajo en activo que necesitaba transformarse: más flexible, más eficiente, más tecnológico. Y hacerlo sin que el resultado pareciera una acumulación de sistemas distintos, sino un edificio que funciona de forma coordinada.
BatVol trabajó en este proyecto de la mano de la contratista principal Erro y Eugui, y el alcance fue integral. No solo instalación eléctrica convencional.
En infraestructura eléctrica, se instalaron cuadros eléctricos completos con interruptores automáticos y diferenciales de alta gama, y se desplegaron miles de metros de líneas de distintos diámetros en tubo libre de halógenos — incluyendo líneas específicas para racks, SAI, aire acondicionado y rótulos.
En iluminación, se instalaron más de 450 metros de perfilería con tiras LED DALI de 24W por metro y focos empotrados de alta eficiencia, junto con sensores de movimiento y presencia PD3N y PD4N-KNX para optimizar el consumo según la ocupación real del espacio. El resultado es un sistema de iluminación que se adapta al uso y reduce el gasto sin que nadie tenga que hacer nada.
En telecomunicaciones y datos, se desplegaron 3.480 metros de cable UTP Cat 6A con tomas dobles RJ45 por toda la oficina, y se instalaron armarios murales y un armario de suelo de 24U completamente equipados. La protección energética de los equipos críticos corre a cargo de un SAI Salicru de 3 kVA con tarjeta de red.
Y luego está lo que hace que este proyecto sea verdaderamente distinto: la automatización inteligente del edificio mediante protocolos KNX y DALI. Una pantalla táctil de 7 pulgadas y un servidor web Logic Machine permiten la gestión centralizada de la iluminación y los sistemas del edificio. Las pasarelas KNX-DALI dan control preciso sobre cada zona. Todo el ecosistema fue programado y puesto en marcha por el equipo de BatVol.
Además de todo lo anterior, la instalación incluye megafonía con amplificadores estéreo y altavoces integrados, un sistema de detección de incendios con central analógica, detectores ópticos, pulsadores y sirenas, y bloques de conexión en el mobiliario que integran corriente, datos y HDMI directamente en el puesto de trabajo.
Al cierre, la instalación fue legalizada con la tramitación completa de los boletines de Baja Tensión y la inspección reglamentaria por OCA. Caja Rural de Navarra tiene sus nuevas oficinas en regla, documentadas y con todos los sistemas funcionando de forma coordinada.
Lo que une a estos dos proyectos
Una nave de 7.200 metros cuadrados para la industria de automatización más puntera. Unas oficinas centrales inteligentes en el corazón de Pamplona. No parece que tengan mucho en común.
Pero si miras cómo se han ejecutado los dos, el patrón es el mismo: proyecto diseñado por ingeniería especializada, equipo propio en obra, materiales certificados, documentación técnica entregada al cliente y la instalación completamente legalizada.
No es una cuestión de tamaño. Es una cuestión de cómo se trabaja.
En BatVol llevamos más de cuarenta años haciendo instalaciones. Algunas son de una habitación. Otras son de siete mil metros cuadrados. Pero la forma de afrontarlas no varía. Y eso, a la larga, es lo que marca la diferencia.
¿Tienes un proyecto entre manos? Cuéntanos qué necesitas y te decimos cómo lo haríamos.